Se llama fisco, el término que para ellos es igual a terror. La administración fiscal es el nombre de la economía pública más temido por las estrellas del deporte.

Fisco igual a Hacienda se convierte en el más peligroso rival de cuantos chocan en los grandes estadios, ya que su exigente método de juego no es el estado físico ni las estrategias de campo. Su táctica es inquisidora hasta lograr una buena parte de los millonarios dividendos que consiguen en los estadios como recompensa a su esfuerzo atlético y poder persuasivo.

“Mi única patria es Suiza”. Lo predica y lo practica el campeón de siete veces el título de pilotos del producto Fórmula Uno: MICHAEL SCHUMACHER. El responsable para que el tan amado orgullo de la nación líder de la economía y los negocios de Europa con casi 83 millones de habitantes y la superficie 62 del mundo exprese, con mucho de sorna pero también con felicidad, que Suiza es como su única patria, es el fisco alemán.

En efecto, es el titular de la poca honrosa tasa del impuesto a la renta más alta de Europa, supera el 48,5 por ciento. Y por supuesto, el responsable del éxodo de los deportistas profesionales que buscan refugio en sistemas tributarios de otras naciones para escapar de los altos impuestos que aplica el sistema impositivo, a pesar de exaltar los colores nacionales en los campos del mundo, escenarios en los cuales han logrado sus riquezas.

“Suiza es la única patria que tengo. Suiza es armonía pura. Aquí soy más que un ciento por ciento feliz. No hay nada más hermoso. La patria está donde uno se siente feliz, y eso es en el mar de Ginebra”: dijo el heptacampéon al Neue Zürcher Zeitung(NZZ).

Pero SCHUMACHER no es el único deportista alemán infeliz de llevar su patrimonio a casa. En la lista de capitales en el exterior se encuentran los de su hermano, también piloto de F1, muy discreto, Ralf; Sebastian Vettel, bicampeón mundial de la industria automovilística deportiva; Franz Beckenbauer, el icono del fútbol alemán; Jan Ullrich, ciclista; Boris Becker, Steffi Graff y Michael Stich, en otro tiempo, celebridades del producto tenis.

“¿Cómo debemos entender esto, Schumi?”, se preguntaba el diario Bild, el más leído de Alemania. “¿Borró Alemania de su corazón a uno de nuestros principales ídolos deportivos?”. Mientras que el semanario Focus considera que el máximo campeón en la historia de la Fórmula 1 “ya se ha despedido de Alemania”.

La historia parece traicionar la memoria de la prensa alemana. SCHUMACHER, de 43 años, vive desde hace 16 con su familia en Suiza. Apenas cuatro años atrás se instaló junto al lago Leman. Desde entonces no entrega un centavo de sus dividendos a la patria nativa. La fortuna como piloto activo hasta 2006, superó los 800 millones de dólares acumulados a lo largo de su carrera deportiva e ingresos anuales de 70 millones por salario y publicidad.

De 1996 a 2002, su residencia fue la pequeña localidad de VUFFLENS – LE CHÁTEAU, en la parte francesa de Suiza. Aquí, MICHAEL, su esposa CORINNA y sus dos hijos habitaron una villa de 15 hectáreas frente al lago Ginebra. En 2003, compró en WOLFHALDEN 17 hectáreas para su nueva casa de campo.

El terreno ubicado a los alrededores del lago Constanza es uno de los sitios más apetecidos por las celebridades que seducidos por la naturaleza alpina, la seguridad y eficiencia del gobierno suizo y su flexible sistema tributario buscan bienestar social y tranquilidad económica. Es parte de la región Suiza con más dinero extranjero. Aquí conviven 43 billonarios con una fortuna superior a los 46,6 mil millones de dólares. Después está Ginebra, con 47 magnates y 32,2 mil millones de dólares. Zúrich le sigue con un monto casi idéntico, pero que se reparte entre 60 acaudalados.

Su hermano menor, RALF, se llenó de suficientes argumentos para vivir en Salzburgo, en Austria, al sur de la frontera alemana, y menospreciar el fisco de su país. “Alemania es simplemente una selva impositiva. No me gusta tener a los recaudadores pisándome los talones. No quiero ser cazado como Boris Becker o Steffi Graf. Es por eso que utilicé la oportunidad de irme al exterior por razones de impuestos”.

MICHAEL administra su inmenso patrimonio desde la sociedad MS TRACY SA, con sede en la localidad Suiza de GLAND, muy cerca de donde construyó la nueva mansión de la familia SCHUMACHER, con un costo aproximado de 25 millones de euros, 17 hectáreas de terreno y vistas panorámicas sobre el Lago Leman. Producto de su premiada actividad laboral en la industria del automovilismo deportivo, obtuvo una marca de ganancias superior a los 820 millones de dólares. Hoy es el segundo de la lista de atletas con mayores ingresos en la economía global del deporte, después del golfista estadounidense ELDRICK ‘TIGER’ WOODS.

BORIS BECKER, seis veces ganador de títulos en torneos del Grand Slam, vivió en Mónaco entre 1985 y 1993. Al radicarse de nuevo en Alemania fue requerido por el fisco a pagar 10.3 millones de dólares por evasión de los tributos correspondientes a la nacionalización de su fortuna.

El tribunal de Múnich lo condenó por fraude fiscal y dejó al descubierto que el régimen impositivo no excluye de sus deberes tributarios a las estrellas del deporte, así estas despierten la simpatía de un país tras sus éxitos en los escenarios de juego. A partir del severo castigo económico, vive en Zug, Suiza, “Volví voluntariamente a Alemania en 1994 y desde entonces he pagado más de 25 millones de euros en impuestos. Debido a eso, me dieron una patada en el trasero”.

Otra figura del tenis, la campeona STEFFI GRAF, 43 años, decidió en el 2001 poner fin a su conflicto con el fisco alemán al aceptar pagar 13,2 millones de dólares, con lo cual concluyó una telenovela deportiva y judicial que tenía como inicio la disimulación al fisco de unos 20 millones de dólares por parte del padre de la jugadora, Peter Graf, que dirigía entonces su carrera.

Acusado de fraude y encarcelado, fue condenado en 1997 a tres años y medio de prisión. Recuperó su libertad en la primavera de 1998. Nunca los cercanos colaboradores le dijeron a la atleta que existían paraísos fiscales en los que el término impuesto es sinónimo de beneficio. Hoy vive con su esposo André Agassi en las Vegas, EE.UU.

El presidente de la Copa Mundo FIFA de 2006 y capitán de la selección de fútbol campeón de 1974 y luego entrenador de la que volvió a ganar el título en 1990, FRANZ BECKENBAUER ha vivido por décadas en Austria, al sur de la frontera alemana. Es el futbolista más célebre de sus país y tal vez el más rico, y sin dudas el más escuchado e influyente.

Como responsable del Comité Organizador, sin sueldo, contó con 430 millones de euros para los gastos suyos y de 7 ayudantes. Sus ingresos personales llegan de los acuerdos de persuasión de producto con las multinacionales Emirates, Adidas, cerveza Erdinger, cerveza Weißbier, Go Yellow (energética), Postbank (Banco de Correos) y agua 02.

Su fortuna es de unos 75 millones de euros, depositados en bancos suizos, de los cuales 35 millones los ha invertido en títulos valores y acciones estatales de Alemania, Austria y Suiza. No arriesga en acciones de empresas privadas.

Más allá de las implacables estrategias de cobro del fisco alemán, conocimos el sonoro caso de evasión fiscal que la Agencia Tributaria italiana reclamó al campeón de motociclismo VALENTINO ROSSI de 112 millones de euros, incluida una multa y los intereses, por no haber declarado ingresos por 60 millones de euros en el periodo de 2000 a 2004.

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En este blog, Rolfe Hugo Buitrago, mercadólogo, periodista y escritor independiente, investiga la intersección entre dirección y gestión deportiva, demostrando su impacto en la productividad y la eficiencia en la economía digital y los mercados 4.0. ...Más...

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