El cáncer que debilita la oferta de El producto fútbol

Rolfe Hugo Buitrago
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¿La piratería audiovisual amenaza la supervivencia del fútbol?

La pregunta del foro de Barcelona con la organización de la Vanguardia y el IESE, tuvo una rápida respuesta. “Acabará todo el talento deportivo, acabará toda la posibilidad de competición de nuestros clubes, acabarán mermándose sus economías y no tendremos ni el talento deportivo, ni los grandes clubes, ni los éxitos deportivos que hemos tenido”. Y la dio Javier Tebas Medrano, presidente de la Liga Profesional de Fútbol (LFP).

Piratería es eso: “robo o destrucción de los bienes de alguien”. Ese alguien está representado por las empresas de TV y Nuevos Medios que compran, a tarifas elevadas, los derechos de la imagen para empacar en la oferta de sus parrillas de servicios con destino a los consumidores pasivos (léase: fuera de los estadios) por plataformas abiertas y de pago. Y que a una de las Ligas más mediáticas del mundo, la española, le deja pérdidas de uno 150 millones de euros por temporada. Y que pronto, tras el avance del ilícito, podría elevarse hasta los 200 millones.

La Liga Profesional de Fútbol de España – LFP – ya dio los primeros pasos con la campaña “Si pirateas fútbol, haces daño a tu equipo”.

La industria del fútbol español tiene 3,8 millones de abonados a la televisión de pago, muy lejos de la líder del negocio, la inglesa con 14 millones, y de la segunda en consumidores por pago, la italiana con 10 millones. El bajonazo de la demanda explica los ingresos de tan solo 600 millones de euros por la retransmisión de los juegos, menos de la mitad de los 1.400 millones que factura la Premier League por ese mismo concepto.

Durante el Foro de la Vanguardia y el IESE, Josep María Bartomeu, presidente de la empresa F.C. Barcelona, sostuvo que los ingresos por televisión aportan cerca del 30% de los presupuestos de los grandes clubs de fútbol, una cifra que puede elevarse hasta el 50 y el 60% en el caso de los equipos pequeños y medianos. Citó que en el caso de su unidad de negocios, los ingresos por televisión (30%) representan más del doble de los que se obtienen con la venta de entradas y abonos (18%).

Para contrarrestar el peligroso fenómeno de la piratería audiovisual, José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, observó la posibilidad de reducir las tarifas que pagan los usuarios a las plataformas televisivas para ver los partidos, propuesta que el director del Center for Sport and Business Management (CSBM), Sandalio Gómez comparte pero con el agregado de una oferta homogénea, sencilla y competitiva, que el consumidor entienda y sepa apreciar.

Otros foristas como Álex Martínez Roig, director general de contenidos de Canal +, y Jaume Roures, socio fundador de Mediapro, defendieron la competitividad de la actual oferta, con el argumento que es “radicalmente falso que el fútbol español sea más caro que el inglés”.

El foro de Barcelona sirvió de eco para pedir disposiciones normativas con fuerza de ley como las que aplican las ligas de Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, donde el impacto de la piratería es sensiblemente inferior por la intervención del legislativo con drásticas medidas de control.
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Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, es de urgencia una ley seria, sensata y práctica que actúe con contundencia contra los infractores. “Es un robo. Y como es un robo, hay que castigarlo”.

Al unísono el fútbol español reclama una reforma de la ley que permita a las autoridades policiales y judiciales actuar con mayor rapidez o de forma cautelar para cerrar las páginas de Internet que ofrecen contenidos ilegales. Un suceso que para José Rodríguez, inspector jefe de la unidad de delitos informáticos del Cuerpo Nacional de Policía, se convierte en un problema difícil de controlar por el enorme desfase entre los tiempos que requieren las acciones policiales y judiciales (varios meses) y los que necesitan los piratas para habilitar o hacer desaparecer los enlaces y servidores (apenas unas horas).

Los representantes de la industria llamaron al gobierno a cooperar con programas educativos para concienciar a los consumidores que “piratear es robar”. En este contexto, la LFP ya dio los primeros pasos con la campaña “Si pirateas fútbol, haces daño a tu equipo”, protagonizada por destacados jugadores de la liga. La Caixa o Estrella Damm, también se ofrecieron a colaborar para combatir una práctica que pone en peligro la seguridad jurídica y el retorno de las inversiones publicitarias.

Valdría la pena que América Latina siguiera el ejemplo de esta preocupación e interés de la Liga española por enfrentar un problema que también lo padece, y con rigor, las débiles organizaciones de su fútbol profesional, sumido en la miopía de gestión de su dirigentes, más preocupados por ampliar el número de equipos de la Primera División, como el caso de Colombia (Dimayor), que por producir un producto de calidad que genere gusto y conexión emocional entre el consumidor, la oferta y las marcas inversoras de patrocinio y compradores de derechos audiovisuales


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