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Marketing y gestión de negocios | Julio 26, 2017

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¿Esnobismo u oportunidad? Qué gestionar de los “contratos de la máquina o contratos inteligentes”

¿Esnobismo u oportunidad? Qué gestionar de los “contratos de la máquina o contratos inteligentes”
 

¡Cuidado con la efervescencia de los negocios digitales!

Sentimos temor, pero nos arriesgamos. Si no lo hacemos, la generación digital nos manda al acabamiento, la declinación social con la que el consumismo demarca sus fronteras entre activos y pasivos.

¿Esnobismo u oportunidad? Mover un dólar desde una plataforma tecnológica ya sea para comprar un producto o para sumarnos a la gran efervescencia del ruidoso negocio del momento, el de las monedas virtuales, es un espacio que, como consumidores de las 5 pantallas, difícil y sin importar la edad, podemos eludir.

Pensamos y actuamos movidos por la persuasión de las llamadas “ganancias de eficiencia” libres del ojo fiscal de las instituciones humanas, y en particular las gubernamentales. El punto de encuentro de la oferta y la demanda en el enorme escaparate digital no tiene cerrojo para ningún consumidor.

Comparto un apartado del reciente trabajo de investigación de Kevin Werbach y Nicolas (Nico) Cornell, ambos profesores de Estudios jurídicos y Ética empresarial de Wharton. Al recabar parte del contenido, los autores sorprenden al categorizar y cualificar sobre lo que deberíamos asimilar a la hora de emprender cualquier tipo de negocio en el mundo de los negocios de internet o de la llamada economía digital.

En Contracts Ex Machina, que literalmente significa “contratos de la máquina”, nos definen cuatro categorías de documentos. ¡Apresúrese!, socialice los riesgos de su futura inversión en la nube.

QUÉ ES UN CONTRATO INTELIGENTE

Digamos que yo quiero apostar con Nico quién va a ganar la Super Bowl. Creo que los Eagles van a ganar la Super Bowl, por lo que apuesto 100 dólares. Ahora vamos a suponer por un momento que es una transacción legal, estamos en Las Vegas o en algún lugar donde se puede hacer una apuesta deportiva. Así que llega el final de la temporada, los Eagles no ganan la Super Bowl porque, por supuesto, nunca lo hacen, y Nico viene y me dice: “Bueno, ¿dónde están mis cien dólares?” En el caso de un contrato normal, podría decir: “Bueno, solo estaba bromeando” o “Bueno, en realidad no tengo el dinero”. Tal vez tendría que recurrir a los tribunales para conseguir que se cumpla el contrato.

Con UN CONTRATO INTELIGENTE, podríamos hacer ese mismo acuerdo en el plano digital, de manera que en el momento en que tenga lugar la Super Bowl y esté claro quién ganó, el contrato se ejecute automáticamente. El dinero se transfiere. Ninguna de las partes —ninguno de nosotros, ni siquiera un intermediario— interviene en la operación. El contrato se aplica de forma automática. Y esta estrategia de contrato inteligente puede aplicarse a cualquier tipo de acuerdo. Muchas cosas son contratos: el contrato de alquiler que usted podría utilizar para una casa, su contrato de trabajo, sus transacciones comerciales con una empresa, las compras.

Los CONTRATOS INTELIGENTES, en teoría, podrían sustituir cualquiera de estos acuerdos y hacer que se ejecuten automáticamente.

UN CONTRATO INTELIGENTE, al menos en teoría, elimina por completo el recurso del sistema legal. Ahora no hay nada más que ese acuerdo digital. Esa es toda la relación, y todo, desde la negociación del acuerdo hasta el camino que concluye con la plena aplicación y liquidación del acuerdo, ocurre digitalmente.

QUÉ ES CONTRATO ELECTRÓNICO

Cuando va a cualquier sitio web al que quiere suscribirse, hace clic en un botón, y luego aparece un enlace. Y usted puede ver, por lo general, un contrato increíblemente largo y detallado que nadie lee nunca. Es un contrato como el que tendría en papel, pero ahora está en una pantalla.

QUÉ ES UN CONTRATO ORIENTADO A DATOS

Un paso más allá de eso es lo que Harry Surden, profesor de Derecho en la Universidad de Colorado en Boulder, llama un “CONTRATO ORIENTADO A DATOS”. Pongamos ahora los términos del contrato en forma legible para una máquina, que limita lo que podemos poner en ese contrato, pero lo podemos hacer de manera que las computadoras puedan por lo menos entender lo que el contrato quiere decir con “cien dólares”, o lo que significa decir, “comprar esta acción”, o algo así.

QUÉ ES UN CONTRATO COMPUTABLE

El siguiente paso es lo que Surden llama un CONTRATO COMPUTABLE. Así que ahora estamos en el punto en que las máquinas pueden, hasta cierto punto, procesar y hacer cumplir el contrato. Sin embargo, todavía se cuenta con el respaldo del sistema legal por si algo sale mal.

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