Hace tres años escuché de Eduardo Navarro una interesante y práctica tertulia acerca de la ceguera de gestión de las unidades que producen el fútbol de la Liga Profesional española. Entonces el catedrático, investigador y director de Improven, firma líder de directivos expertos en la mejora de resultados empresariales, tomaba la principal actividad recreativa del país como ejemplo didáctico para aprender qué hacer y, sobre todo, qué no hacer para tener éxito en la gestión de la empresa.

Hoy definimos la gerencia de los negocios del deporte y el entretenimiento como una adaptación del pensamiento estratégico de la gestión a los nuevos paisajes de la comunicación comercial.

Con la recesión económica mundial, el escenario de los negocios del deporte cambió. La época de los millonarios presupuestos para el patrocinio ya no cuenta como prioridad en los directorios ejecutivos de las marcas que durante años tuvieron como argumento esta estrategia de comunicación de marketing para ganar sintonía con sus consumidores.

Cuando hace dos años la surcoreana Samsung, uno de los líderes mundiales en tecnologías digitales y telecomunicaciones, anunciaba que su marca jugaría durante los cuatro años siguientes en la camiseta del Chelsea Football Club, iniciaba así el nuevo plan de inversión de patrocinio centrado en una comunicación más pasional y con deportes de alta convocatoria de masas.